3 dic. 2015

Colecho y otras historias para no dormir

Hace días que me ronda en la cabeza escribir un post sobre el colecho. Desde que hace un poco más de un mes separamos la cuna de N que teníamos "adosada" a nuestra cama para ponerle la barandilla, preveyendo que faltaba poco para que se pudiera a gatear y invadiera nuestra cama el menor descuido.

ilustración colecho naranjasyzapatos
Como es un tema que aún puede resultar controvertido, os pido de antemano que recordeis que hablo de mi experiencia personal y mi opinión y que respeto que vosotros opineis justo lo contrario. Advertidos quedais si seguís leyendo.


Puede que alguién se atreva a decir que los niños pueden aprender a dormir del tirón toda la noche. Mejor no lo digais en voz alta que os empaqueto a A. unos días para que os demuestre lo contrario. Hay niños que necesitan dormir acompañados. Ya me imagino que no todos, pero los mios sí. Como compensación han salido buenos comiendo. (No todo iba a ser malo)

Aún recuerdo hace casi 5 años cuando la comadrona sugería en el curso de preparación al parto que "podría ser muy recomendable que el bebé durmiera en la misma cama que la mamá". Argumentaba que "es muy bueno para la recuperación de la madre, que no tiene que incorporarse para sacar del cuco al bebé y se ahorraba trabajo abdominal" Y por supuesto, "permite dar el pecho más cómodamente y reanudar el sueño más rápidamente". Claro que también añadía que, caso que optaramos por esa opción, ibamos a enfrentarnos verbalmente con la voz de la experiencia de las sabias pediatras-abuelas y otros expertos.

Entonces si practicabas el colecho lo decías bajito y con miedo, y sólo en el grupo de madres de postparto, dónde sabías que tu "secreto" estaba a salvo.

Hace un año, en el curso de preparto de N, la situación era tan diferente que hasta recibías una ficha, oficial, en la que casi te "prescribian" el colecho. Dandole la misma importancia que a la lactancia materna.

Dado que A. seguía introduciendose sigilosamente en nuestra cama noche si noche también incluso con mi panza de 9 meses, prometiendo cada noche que en cuanto naciera el bebé dejaría de hacerlo. (Cosa que ni su padre y yo juzgabamos creible), me veia yo compartiendo cama los 4.

ilustración colecho naranjasyzapatos

Optamos entonces por dejar el moises en el piso de abajo (vivimos en un duplex) y montar una cuna en sidecar adosada a nuestra cama. El cojín de lactancia, ese largo y con forma de plátano que os recomendaba en mis imprescindibles para el embarazo, nos ayudó mucho. Primero lo poníamos en forma de U a los pies de la cuna para reducir el espacio del bebé a la medida de un moises (120 puede resultar demasiado para un recién nacido). Más tarde de barrera entre su colchón y el mío.

Como siempre ha tenido su propio espacio muy cerca de mi y no ha habido transición entre moises y cuna, de momento, N duerme en su cuna, ahora en la posición más baja y con la barandilla, pero no en nuestra cama.
Aún sigue despertandose por la noche para mamar. (A. siguió mamando hasta los 26 meses) y reconozco que a veces da una pereza enorme volverse a levantar a dejarlo en su cuna, pero pocas veces se queda a dormir en nuestra cama.
No tengo ninguna prisa en poner la cuna en otra habitación. Ya tengo a otro que ha cambiado las intrusiones sigilosa por gritos de "MAAAAMAAAA!" des de su cuarto cada vez que quiere agua o ir al baño (entre una y tres veces cada noche) y creerme, si tienes al bebé cerca, por lo menos eres tú la única que se despierta.

Asi que al final uno no opta por una u otra opción porque sea mejor o peor, o este recomendada por tal o cuál asociación. Haced lo que os sea más cómodo, lo que os haga más feliz y lo que os deje dormir más.
Porque, @loenlasnubes tiene razón cuando dice  en su post mi niño no me duerme "No importa la opinión de la abuela ni lo bien que le haya funcionado un determinado sistema a la vecina del 5º.  Si a vosotros os apetece el colecho, adelante con él. Si, por el contrario preferís que vuestro hijo duerma en su cuarto desde el minuto uno, estáis en vuestro derecho. No permitáis que nadie os juzgue" Y porque aunque aún no me lo crea, a mi también me llegarà un día que añoraré las ojeras.

Y vosotros, os sentís identificados con las ilustraciones de naranjas y zapatos ?

8 comentarios:

  1. Genial post!

    Te comparto mi experiencia con el colecho. Cuando me quedé e,barazada tenía muy claro que quería colechar, mis razones principales entre otras eran que no quería estar levantándome cada dos por tres a dar el pecho y porque creo que los bebés necesitan estar muy crquita de mamá, sobre todo las primeras semanas.

    Compramos esa cuna de Ikea que puede convertirse en sidecar porque me daba cosilla meter al bebé recién nacido en la cama con nosotros pero oh, sorpresa, el niño no quería. Pasé noches intentando que durmiera allí, moviéndolo tras las tomas e incluso llegué a dormir metida en la cuna con él. Al final me dejé de tonterías y dije que si lo que él quiere es dormir pegado a mamá, que así sea.

    Y dormí los tres primeros meses en posiciones imposibles con dolores por todas partes y las tetas al aire, barra libre all the night.

    A los tres meses probe de meterlo en la cuna de colecho... y ahí se quedó. Se duerme ahí tan pancho, a veces solito sin teta, de hecho soy yo la que le busca por las noches, la que me arrimo y le doy la mano.

    No es cosa de los bebés, creo que las mamás también tenemos ese instinto de estar bien pegaditos.

    Ahora que duerme en la cuna de colecho para mí es la situación ideal, todos tenemos nuestro espacio para dormir cómodos y estamos muy, muy muy cerquita.

    A mí el colecho me ha salvado las noches. Duermo de puta madre. Y eso que el colegui pide teta cada 2-3 horas, pero ninguno de los tres se despierta del todo, teta fuera, a mamar y a dormir.

    Duermo mejor que estando embarazada, teniéndome que levantar cada dos por tres a hacer pis.

    Nuestros sueños son largos y placentros porque tenemos todo lo que necesitamos al alcance de la mano.

    Como dices, cada uno hace la fórmula que mejor le conviene, pero yo no me canso de recomendarlo a todo el mundo si me preguntan.

    Y por cierto, yo sí lo voy diciendo a diestro y siniestro, duermo con mi bebé!! Cada vez que me preguntan si me deja descansar por la noche yo les cuento cómo dormimos y lo bien que estamos. De momento nadie me ha criticado, al contrario, todo el mundo coincide que tiene que ser súper práctico.

    Viva el colecho!

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    1. Gracias Albis, por compartir aqui tu experiencia. Toda la razón con lo de: "No es cosa de los bebés, creo que las mamás también tenemos ese instinto de estar bien pegaditos." De hecho los cinetificos que defienden el colecho argumentan precisamente que en tanto que mamiferos de crias que no se valen por ellas mismas, esa necesidad es instintiva y esta en nuestra naturaleza.

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    2. Aquí otra que cosecha.. Con una niña de cuatro años.
      Lo nuestro fue primero necesidad, y luego obligación.
      Emma era chiquititita cuando nació, como yo tenía muy claro lo del colecho, ni siquiera compré cuna. Pero tampoco pensaba que fuera a ser tan chica, y cuando ya estábamos en casa, me dio reparos meterla en la cama conmigo, así que corriendo mandé a mi madre a comprar un moisés (70€ a la basura). La cuestión fue que cada noche, me tenía que levantar a sacarla del moisés, para darle de mamar, o acercarme (con el levantamiento obligatorio de mi parte), para ver si respiraba (ya saben, los primeros días). La cosa es que entre que soy miope, y tenía la cesárea recién hechita, levantarme era una auténtica tortura. Solución: al segundo día de estar en casa, la metí en la cama. Y desde entonces. De momento, ninguna de las dos tiene necesidad por dejar de compartir la cama. La cama es grande, y cada una tiene su manta, y su espacio. Cuando ella quiera, se irá a su cuarto. Pero vamos, ninguna prisa. Lo que sí tengo, es prisa por dejar de oír ese de que no se está desarrollando convenientemente porque aún duerme conmigo... En fin..
      Viva el colecho!!!

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  2. Nosotros somos cuatro en una habitación!
    Así que no te digo nada más :P

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  3. Nosotros somos cuatro en una habitación!
    Así que no te digo nada más :P

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  4. Otra colechadora más! Dormir con mi hija fue desde el principio una necesidad. Al principio por la comodidad de las tomas nocturnas, después por puro gusto. Yo descanso mejor teniéndola a mi lado, ella descansa mejor si estoy cerca, nadie tiene porque decir nada, cada uno que descanse como pueda y como quiera. El día que alguna decida que quiere separarse, sin mayor problema, cada una a su cama y tan contentas. Como hasta ahora.

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    1. Ay, Lolita, la clave está en la palabra "descansar". Si yo pudiera "descansar" debidamente, me daría igual que mi cama fuese el camarote de los hermanos Marx.

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